Del oro al algoritmo: la revolución del valor

Hipercapitalismo. AI image
Introducción: riqueza sin referencia

En el presente, la riqueza parece haber adquirido una forma difícil de aprehender. Fortunas que fluctúan en cuestión de horas, mercados que reaccionan a rumores, activos digitales cuyo precio se dispara sin una base material evidente: todo ello sugiere un cambio profundo en la lógica misma del valor. ¿Cómo comprender un sistema en el que cantidades astronómicas circulan sin una correspondencia clara con bienes, trabajo o producción?

Este fenómeno no puede explicarse únicamente en términos económicos. Requiere una mirada capaz de articular economía y lenguaje, intercambio y significación. En este cruce, comparar el modelo clásico del valor con su radicalización contemporánea permite vislumbrar una transformación profunda: el paso de un valor anclado en lo real a otro que opera, cada vez más, sin necesidad de referente.

El modelo clásico: valor entre referencia y diferencia

Tanto en lingüística como en economía política clásica encontramos una estructura dual del valor. En el lenguaje, el signo posee una doble dimensión: por un lado, su relación con aquello que designa; por otro, su posición diferencial dentro de un sistema. De manera análoga, en la economía, la mercancía tiene valor de uso —remitiendo a su utilidad concreta— y valor de cambio, que la ubica en una red de equivalencias.

Lo decisivo es que estas dimensiones mantienen tensión y coherencia: el sistema no se clausura sobre sí mismo, sino que conserva un vínculo con algo exterior que le confiere orientación y límite. El valor no es pura circulación; permanece, en última instancia, referido a un principio que lo fundamenta.

Incluso las formas más abstractas del capital derivan de una base material. El dinero, aunque funcione como equivalente general, mantiene un lazo con la producción y el trabajo. Cuando este vínculo se oculta, hablamos de fetichismo: una inversión en la que las relaciones sociales aparecen como propiedades de las cosas.

La ruptura: la autonomía del valor

La inflexión decisiva ocurre cuando esta doble estructura se disloca. La relación con el referente no desaparece por completo, pero deja de ser organizadora. El sistema ya no depende de ella para operar. El valor comienza a funcionar de manera autónoma.

En este contexto, la circulación se emancipa de la referencia. Los signos ya no se intercambian por aquello que representan, sino entre sí. Como afirma Jean Baudrillard en L’échange symbolique et la mort, “los signos son intercambiados unos contra otros más que contra lo real”. Esta inversión altera la lógica de todo el sistema.

El mismo desplazamiento afecta al dinero. Su función deja de ser medir o expresar un valor previamente dado; ahora lo produce a través de su propia circulación. El resultado es una expansión indefinida: proliferación de equivalencias sin anclaje en la producción. El valor deja de ser resultado de un proceso para convertirse en efecto de la operación misma.

Baudrillard radicaliza aquí la noción marxiana de fetichismo: ya no se trata solo de proyectar relaciones sociales sobre las cosas, sino de que los signos mismos sustituyen al referente, inaugurando un mundo de hiperrealidad, donde lo real queda desplazado por la circulación simbólica. Como señala: “la dimensión estructural se vuelve autónoma al excluir la dimensión referencial, instituyéndose sobre la muerte de la referencia”.

El presente como simulación

Esta descripción se confirma al observar el capitalismo contemporáneo. Las grandes fortunas tecnológicas no se explican únicamente por la producción de bienes o servicios, sino por la valoración de expectativas, la circulación de información y la confianza del mercado. El precio de una empresa puede multiplicarse sin que su base material experimente un cambio proporcional.

Algo similar ocurre con criptomonedas o NFTs. Su valor no depende de una utilidad intrínseca claramente identificable, sino de su inserción en redes de intercambio, de la creencia compartida en su validez y de su capacidad de circulación. El valor aparece como función del sistema mismo, no como reflejo de una realidad exterior.

Incluso la llamada “economía de la atención” sigue esta lógica: lo que se intercambia no son objetos tradicionales, sino señales —clics, visualizaciones, tiempo de permanencia— que adquieren valor en tanto se integran en circuitos de medición y comparación.

No asistimos a la desaparición de lo real, sino a su desplazamiento. La producción continúa, pero deja de ocupar el lugar central. El sistema se organiza en torno a la circulación de signos que se validan mutuamente. La distinción entre lo representado y lo que representa pierde gran parte de su operatividad, dando lugar a un mundo donde la simulación domina la lógica del valor.

Conclusión: del valor como medida al valor como operación

El paso del oro al algoritmo no es solo metáfora histórica, sino expresión de una mutación conceptual. En el modelo clásico, el valor funcionaba como medida: remitía, directa o indirectamente, a una sustancia —trabajo, utilidad, materia— que lo sustentaba. Hoy, el valor opera como proceso: se produce en y por la circulación misma.

Esto no implica que todo sea ficticio. Al contrario, estos valores generan efectos concretos: concentran poder, reorganizan economías y transforman la vida cotidiana. Lo que cambia no es su eficacia, sino su modo de funcionamiento. La cuestión ya no es si el valor corresponde a algo real, sino cómo logra sostenerse y expandirse sin esa correspondencia. En este desplazamiento, el análisis del signo y del capital convergen, revelando un mismo principio: un sistema que, debilitado en su vínculo con el referente, encuentra en su reproducción y en la autonomía de los signos su fuerza estructural.

Bibliografía

  • Baudrillard, J. (1993). Symbolic Exchange and Death (I. H. Grant, Trans.). Sage. (Original work published 1976)
  • Baudrillard, J. (1981). Simulacra and Simulation (S. F. Glaser, Trans.). University of Michigan Press
  • Marx, K. (1976). Capital: A Critique of Political Economy, Volume I (B. Fowkes, Trans.). Penguin
  • Saussure, F. de (2013). Course in General Linguistics (R. Harris, Trans.). Bloomsbury. (Original work published 1916)
  • Harvey, D. (2010). The Enigma of Capital and the Crises of Capitalism. Oxford University Press
  • Zuboff, S. (2019). The Age of Surveillance Capitalism. PublicAffairs

Comentarios

Entradas populares de este blog

Yo el Supremo: literatura y caudillismo en América Latina

Romantizar el hambre: Žižek, Lacan y la peligrosa idealización del comunismo

La ilusión de una realidad pura: Nietzsche, Derrida y la defensa de la metáfora