Internet Como No-lugar: Una Actualización Tardía De Marc Augé
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| No-lugar de la comunicación. AI image |
Cuando Marc Augé publica Los no-lugares a mediados de los años noventa, Internet todavía no ocupaba el lugar central que hoy tiene en la vida cotidiana. El diagnóstico de la sobremodernidad se apoyaba entonces en infraestructuras físicas: aeropuertos, autopistas, centros comerciales, cadenas hoteleras. Más de veinte años después, en la conferencia La identidad y los derechos humanos, dictada en una universidad mexicana, Augé retoma su propio marco teórico e introduce explícitamente un fenómeno que en el momento del libro apenas despuntaba: Internet. Lejos de corregir su concepto, esta relectura tardía lo extiende y lo confirma.
El interés de la conferencia reside precisamente en ese gesto: mostrar que la lógica del no-lugar no se limita a espacios materiales, sino que puede aplicarse también a los entornos comunicacionales contemporáneos.
El no-lugar: una definición sintética
Augé define el lugar antropológico como aquel que articula identidad, relación e historia. Un lugar es reconocible porque inscribe a los sujetos en una red simbólica compartida, produce memoria y estabiliza vínculos. El no-lugar, en cambio, se caracteriza por la ausencia de esas inscripciones: no genera pertenencia, no sedimenta relatos, no exige más que una relación funcional.
Aeropuertos, autopistas o supermercados no son espacios vacíos, sino ámbitos regulados por contratos implícitos, instrucciones, señalizaciones y flujos. En ellos se circula, se obedece, se consume, pero difícilmente se habita. El no-lugar no es una patología, sino una forma espacial propia de la sobremodernidad.
La conferencia: la entrada explícita de Internet
En La identidad y los derechos humanos, Augé menciona de manera directa los medios de comunicación contemporáneos al enumerar los dispositivos que estructuran la experiencia moderna del espacio. Junto a los sistemas de transporte, alude a “teléfonos, internet, televisión, sistemas de cable”, integrándolos en la misma lógica de circulación.
Internet aparece así no como una excepción, sino como una extensión coherente del diagnóstico original. Si los aeropuertos organizan el tránsito de cuerpos y mercancías, la red organiza el tránsito de signos, imágenes y mensajes. La materialidad cambia; la estructura, no.
Internet como no-lugar de la comunicación
Desde esta perspectiva, Internet puede entenderse como un no-lugar de la comunicación. No se trata de negar que allí se intercambien contenidos, sino de observar cómo se configuran las relaciones. El sujeto que circula por la red no es una persona situada, sino un usuario identificado por contraseñas, perfiles o datos. La relación con los otros se produce a través de interfaces, protocolos y códigos.
La temporalidad dominante es la del presente continuo: actualización constante, reemplazo acelerado, archivo sin memoria vivida. Hay acumulación de información, pero poca historicidad compartida. La comunicación es intensa, pero raramente se traduce en arraigo simbólico.
Augé no formula una condena moral de este fenómeno. Se limita a señalar que Internet reproduce, en el plano comunicacional, los rasgos estructurales del no-lugar: anonimato relativo, contractualidad, circulación sin inscripción duradera.
Relevancia para la semiótica y el diseño gráfico
Esta actualización del concepto resulta especialmente fértil para la semiótica y el diseño gráfico. El diseño opera, en gran medida, en no-lugares: señalética, pictogramas, logotipos, interfaces, sistemas de orientación. Su eficacia depende de la claridad inmediata, no de la profundidad histórica.
En Internet, esta lógica se intensifica. Los signos deben ser reconocibles al instante, adaptables, reemplazables. El diseñador trabaja para usuarios genéricos, en contextos de tránsito acelerado, donde la atención es frágil y el sentido se consume rápidamente. Pensar la red como no-lugar permite comprender mejor las condiciones simbólicas bajo las cuales se produce hoy la comunicación visual.
Conclusión
La conferencia de Marc Augé La identidad y los derechos humanos muestra que el concepto de no-lugar conserva su potencia analítica más de dos décadas después de su formulación inicial. Al incorporar Internet, Augé no abandona su marco teórico, sino que lo desplaza hacia nuevos territorios. La red no contradice Los no-lugares; lo prolonga.
Entendida como no-lugar de la comunicación, Internet aparece como uno de los espacios privilegiados de la sobremodernidad. Para quienes trabajan con signos, imágenes y sistemas de orientación, esta lectura ofrece una herramienta valiosa para pensar la circulación contemporánea del sentido.
Bibliografía
Augé, M. (1995). Los no-lugares. Espacios del anonimato. Barcelona: Gedisa.
Augé, M. (s. f.). La identidad y los derechos humanos. Conferencia universitaria.
Castells, M. (1996). La era de la información. Vol. I: La sociedad red. Madrid: Alianza.

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