La naturaleza humana y la ilusión de un significado universal: Relectura del debate Chomsky–Foucault
![]() |
| El debate. AI image |
La discusión televisada de 1971 entre Noam Chomsky y Michel Foucault, publicada posteriormente como La naturaleza humana: justicia versus poder, se ha convertido en uno de los encuentros filosóficos más citados de finales del siglo XX. El debate suele presentarse como una confrontación entre el universalismo biológico y el relativismo histórico, o entre el racionalismo ilustrado y la crítica posestructuralista. Sin embargo, lectores y espectadores señalan con frecuencia una insatisfacción persistente. Pese a la claridad y el rigor de ambos interlocutores, el intercambio nunca llega del todo a un punto de resolución.
Este artículo sostiene que la frustración que genera el debate no proviene de un fracaso intelectual ni de una evasión retórica. Surge, más bien, de un supuesto más profundo y en gran medida no examinado: que las mismas palabras —naturaleza humana, justicia, sujeto— conservan el mismo significado a través de distintos sistemas teóricos. Cuando este supuesto se pone en cuestión, el debate aparece menos como un desacuerdo irresuelto y más como un caso revelador de desalineación conceptual.
La naturaleza humana: entre la biología y la historia
Chomsky aborda la cuestión de la naturaleza humana desde la perspectiva de la ciencia cognitiva y la lingüística. Apoyándose en su trabajo sobre la adquisición del lenguaje, insiste en que los seres humanos poseen estructuras mentales innatas que hacen posible la creatividad, el aprendizaje y la comunicación. El lenguaje, para Chomsky, ofrece evidencia empírica contra la idea de que la mente sea una tabula rasa.
Como lo expresa en el debate:
«La conclusión de que el niño aporta a la adquisición del lenguaje un sistema rico y altamente estructurado me parece inevitable… llamémoslo naturaleza humana, si se quiere».
La naturaleza humana, en este sentido, nombra una dotación biológica que a la vez limita y habilita el pensamiento. Aunque las culturas difieran, la arquitectura cognitiva subyacente permanece lo suficientemente estable como para fundamentar pretensiones de universalidad, incluido el juicio moral.
Foucault, en cambio, se resiste a apelar a cualquier fundamento de ese tipo. No niega que los seres humanos tengan cuerpos o cerebros, pero cuestiona la función filosófica de la “naturaleza humana” como principio explicativo o normativo. Para él, el concepto pertenece a una formación histórica específica.
Responde a Chomsky así:
«La noción de naturaleza humana es, en mi opinión, una noción que ha sido creada dentro de nuestra civilización, dentro de nuestro sistema de conocimiento, y que forma parte de nuestro sistema de clases».
Desde esta perspectiva, conceptos como la justicia o la moralidad no pueden fundarse en una esencia que preceda a las relaciones sociales. Emergen dentro de redes de poder, prácticas institucionales y luchas históricas.
Un diálogo que no converge
A medida que la discusión avanza, se hace evidente que ninguno de los interlocutores convence al otro. Chomsky insiste en alguna concepción mínima de la justicia que permita justificar la crítica política, mientras que Foucault se mantiene escéptico frente a cualquier estándar universal que trascienda las condiciones históricas.
En un momento dado, el moderador intenta reconciliar las posiciones con una metáfora elocuente, sugiriendo que ambos pensadores se asemejan a mineros que excavan un túnel desde lados opuestos de la misma montaña. La imagen reconoce tanto la cercanía como la distancia: la expectativa de un punto de encuentro junto con el reconocimiento de que quizá nunca se alcance.
La cortesía del intercambio no hace sino intensificar la sensación de estancamiento. Cada intervención es cuidadosa, lúcida y fundada en principios; sin embargo, la brecha persiste. El debate concluye no con una síntesis, sino con afirmaciones paralelas que no llegan a cruzarse.
Cuando las palabras compartidas no comparten significado
El estancamiento persistente invita a otro tipo de explicación. Más que preguntarse cuál posición es correcta, quizá resulte más esclarecedor preguntarse si los participantes están, en sentido estricto, hablando el mismo idioma.
Aquí resulta útil una intuición estructural formulada por primera vez por Ferdinand de Saussure. El significado, sostiene Saussure, no reside en las palabras en sí mismas, sino que emerge de su posición dentro de un sistema de relaciones. Los conceptos derivan su valor de los contrastes, no de un contenido intrínseco. Un vocabulario compartido, por tanto, no garantiza un significado compartido.
Visto desde este ángulo, naturaleza humana funciona como un homónimo en el debate. Para Chomsky, el término pertenece a un sistema organizado en torno a la biología, la innatidad y la restricción cognitiva. Para Foucault, opera dentro de una red definida por el poder, el discurso y la producción histórica. La palabra sigue siendo la misma; su función conceptual no.
La frustración que rodea al debate surge así de una creencia implícita, compartida tanto por los interlocutores como por el público, según la cual los términos filosóficos conservan significados estables a través de los contextos. Una vez suspendida esta creencia, el impasse aparece como estructural más que accidental.
Conclusión: un debate necesariamente irresuelto
El debate Chomsky–Foucault perdura no porque resuelva la cuestión de la naturaleza humana, sino porque dramatiza la dificultad del diálogo filosófico entre sistemas conceptuales divergentes. Lo que parece un desacuerdo puede reflejar, a un nivel más profundo, condiciones de significado incompatibles.
Lejos de ser una conversación fallida, el intercambio puede leerse como una lección de traducción filosófica. Muestra cuán fácilmente las palabras compartidas crean la ilusión de una comprensión común y cuán rara vez esa ilusión sobrevive a un examen sostenido. El debate permanece irresuelto no porque el problema se resista al pensamiento, sino porque sus términos no pertenecen a un lenguaje común.
Referencias
Chomsky, N., & Foucault, M. (2006). The Chomsky–Foucault debate: On human nature. New York, NY: The New Press.
Saussure, F. de. (2011). Course in general linguistics (W. Baskin, Trad.). New York, NY: Columbia University Press. (Obra original publicada en 1916)

Comentarios
Publicar un comentario