De los no-lugares a los no-lugares de la comunicación: Marc Augé ante la irrupción digital
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| Identidad y derechos humanos, Marc Augé. AI image |
Cuando Marc Augé publica Los no-lugares en 1995, ofrece una de las descripciones más influyentes de la sobremodernidad. Aeropuertos, autopistas o centros comerciales encarnan una experiencia del mundo marcada por el tránsito, el anonimato y la lógica contractual. Más de dos décadas después, en 2016, Augé pronuncia en la ENAH la conferencia magistral La identidad y los derechos humanos. El desfase temporal no es menor: el mundo ya se encuentra profundamente atravesado por internet. Sin embargo, lo digital no ocupa el centro de su exposición. Aparece, de forma significativa, en las preguntas del público. Este desplazamiento no es anecdótico. En ese intercambio final, el concepto de no-lugar es empujado hacia un nuevo terreno: el de la comunicación contemporánea. Allí, bajo la presión del presente, el pensamiento se ve obligado a reformularse.
El no-lugar en 1995: espacio y circulación
En Los no-lugares, Augé define estos espacios como ámbitos que no producen identidad, relación ni memoria compartida. Se trata de lugares de paso, regulados por señales, instrucciones y contratos implícitos. El viajero es reconocido como usuario, cliente o pasajero, no como miembro de una comunidad. La experiencia que allí se despliega es funcional, repetible e intercambiable.
Conviene subrayar que el diagnóstico no adopta un tono moralizante. Augé no denuncia estos espacios; los describe como una forma histórica de organización del mundo. El no-lugar no es un “mal”, sino un síntoma. No obstante, el horizonte tecnológico de 1995 es limitado. Internet no forma parte del análisis. La sobremodernidad aparece aún ligada a infraestructuras físicas y desplazamientos corporales.
2016: la presión del presente
La conferencia de 2016 se articula en torno a la identidad, la dignidad y los derechos humanos. Internet no figura en el desarrollo principal. Sin embargo, cuando el público interroga a Augé sobre los dispositivos digitales, el marco conceptual se tensa. Las preguntas introducen una realidad que ya no puede ser ignorada.
Este momento es revelador. No asistimos a la exposición de una teoría acabada, sino a una respuesta que emerge en diálogo. Lo que irrumpe no estaba previsto, pero reclama atención. El concepto de no-lugar se ve interpelado por prácticas que no son estrictamente espaciales, aunque organizan de manera decisiva la experiencia cotidiana.
Los no-lugares de la comunicación
Al responder, Augé afirma que internet y los dispositivos asociados pueden pensarse como no-lugares de la comunicación. La formulación no es casual. No se trata de añadir un ejemplo más a la lista, sino de desplazar el concepto hacia un régimen distinto.
Según Augé, estos entornos producen una relación específica con el tiempo y el espacio. La experiencia digital genera una impresión de ubicuidad permanente. La distancia se diluye, los aquí y allá pierden espesor. Al mismo tiempo, la temporalidad se acelera. La duración cede ante la actualización constante.
En este contexto, la relación con los otros se redefine. Prima el acceso, el uso, la evaluación. La interacción se vuelve esencialmente funcional. Como él mismo señala, no se trata de una condena moral, sino de una descripción antropológica coherente con la lógica de consumo contemporánea.
Esta idea puede condensarse en una fórmula esclarecedora: el tiempo se comprime, el espacio se neutraliza, y la relación se vuelve esencialmente funcional. Con ella, Augé extiende el diagnóstico de 1995 más allá de la arquitectura, hacia el corazón de la comunicación.
Reevaluar los no-lugares hoy
Esta extensión resulta especialmente fértil para el presente. Pensar internet como no-lugar de la comunicación permite releer Los no-lugares sin convertirlo en un texto fechado. El concepto no se agota; se transforma.
Además, esta perspectiva abre la puerta a nuevas interrogaciones. En un entorno donde la mediación técnica se intensifica, la relación ya no solo es funcional, sino a menudo delegada. Sistemas automatizados producen textos, imágenes y respuestas. Sin necesidad de desarrollar aquí esa problemática, resulta evidente que la lógica descrita por Augé encuentra nuevas formas de radicalización.
Conclusión
Que la reflexión sobre internet aparezca en las preguntas y no en el cuerpo de la conferencia no es un detalle menor. Allí donde el discurso parecía cerrado, el presente irrumpe y fuerza una ampliación conceptual. Esta escena confirma la vitalidad del pensamiento de Augé: sus conceptos no se protegen del mundo, se exponen a él. Leer hoy Los no-lugares a la luz de estas intervenciones tardías no significa corregirlo, sino prolongarlo. El no-lugar, lejos de haber perdido vigencia, sigue siendo una herramienta crítica para pensar cómo habitamos —y comunicamos— en la contemporaneidad.
Bibliografía
- Augé, Marc. Los no-lugares. Espacios del anonimato. Barcelona: Gedisa, 1995.
- Augé, Marc. La identidad y los derechos humanos. Conferencia magistral, ENAH, 20 de septiembre de 2016 (registro audiovisual).
- Marc Augé: La identidad y los derechos humanos- https://www.youtube.com/watch?v=hMViI-CEIw0&t=42s

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