Entre la transparencia y la diferencia: Byung-Chul Han y la sociedad del cansancio
En 2010, Byung-Chul Han publicó La sociedad del cansancio, un ensayo que consolidó su proyecto intelectual y ofreció un diagnóstico penetrante de la sociedad contemporánea. Han sostiene que la transformación de las estructuras sociales y psicológicas ha dado lugar a un sujeto hiperactivo, autoexplotado y fatigado. Mientras que la filosofía occidental moderna, desde la perspectiva postestructuralista, se ocupa de la apertura y la diferencia, Han muestra que la desaparición de límites, alteridad y negatividad genera una forma de violencia interna, estructural y silenciosa. Este artículo examina el paso del paradigma inmunológico a la positividad, el surgimiento del “infierno de lo igual”, la violencia de la autoexplotación y la relación subterránea con la filosofía de Derrida.
Del paradigma inmunológico a la positividad
Según Han, la sociedad del siglo XX estaba organizada bajo un paradigma inmunológico. Este modelo distinguía entre lo propio y lo extraño, y definía la amenaza como algo externo: virus, enemigos o invasores. La estrategia central consistía en negar la negatividad mediante rechazo, exclusión o inmunización, tanto a nivel social como individual. El otro representaba el límite, la diferencia y la fricción necesarias para la constitución del sujeto.
En contraste, la sociedad contemporánea se caracteriza por la disolución de fronteras y la expansión de la positividad. La amenaza ya no proviene del extranjero o de lo distinto, sino del exceso de lo igual: uniformidad, transparencia y circulación ininterrumpida de información, bienes y trabajo. Incluso fenómenos como la inmigración se perciben menos como amenaza y más como carga funcional, un signo de que la sociedad ya no organiza su orden a partir de oposiciones inmunológicas, sino de relaciones de eficiencia y flujo. Como observa Han, “la desaparición de lo extraño marca la transición de una sociedad de la negatividad a una sociedad de la positividad” (Han, 2010, p. 29).
Transparencia y el “infierno de lo igual”
En La sociedad de la transparencia (2012), Han profundiza en la idea de un mundo sin fricción ni opacidad. La ausencia de límites, contradicciones o irregularidades convierte la realidad en un espacio homogéneo, acelerado y liso, donde la información y el capital circulan sin resistencia. Esta desaparición de negatividad y alteridad genera lo que Han denomina “infierno de lo igual”: un entorno donde las imágenes buscan agradar más que provocar reflexión y donde la particularidad y la sombra desaparecen. La transparencia absoluta, aunque se perciba como liberadora, suprime la profundidad y la distancia que permiten la contemplación crítica, la reflexión ética y la experiencia estética (Han, 2012, p. 45).
La violencia de la positividad y el sujeto de rendimiento
El exceso de positividad genera nuevas formas de violencia: la hiperproducción, el hiperrendimiento y la hipercomunicación saturan la existencia. La violencia ya no es externa ni viral, sino interna, autoagresiva y psicológica. Han describe al sujeto de rendimiento, que internaliza la exigencia de poder y productividad ilimitados: “puedes, debes poder, nada es imposible” (Han, 2010, p. 50).
Cuando este sujeto encuentra sus límites, surgen patologías neuronales: depresión, burnout, ansiedad o TDAH. La paradoja es que estas enfermedades emergen de la libertad moderna, entendida como capacidad de autoexplotarse sin coerción externa. La sociedad del rendimiento ha sustituido al poder disciplinario del siglo XX por la autoexigencia, haciendo de la fatiga y la depresión síntomas estructurales de nuestra época.
Influencias filosóficas y comparación con Derrida
Han se sitúa principalmente en la tradición alemana, con deudas explícitas hacia Heidegger, Nietzsche, Hegel y Benjamin. No obstante, es posible reconocer influencias subterráneas de la filosofía francesa postestructuralista, en particular Derrida. Esto se observa en su crítica a la transparencia, en la centralidad de la alteridad y la diferencia, y en la atención a la fragilidad de las oposiciones binarias.
Sin embargo, Han no adopta la deconstrucción como método. Mientras Derrida busca mostrar la inestabilidad de las jerarquías, Han interpreta la pérdida de límites, alteridad y negatividad como un problema ontológico y normativo. Para Derrida, las oposiciones binarias deben ser deconstruidas (Derrida, 1972, p. 29). Para Han, la desaparición de la diferencia conduce al exceso, al “infierno de lo igual” y a la autoexplotación del sujeto contemporáneo (Han, 2010, p. 75).
Conclusión
Byung-Chul Han ofrece un diagnóstico potente de la sociedad contemporánea: la hiperpositividad, la transparencia y la ausencia de alteridad generan un sujeto fatigado y autoexplotado, inmerso en lo que él denomina la sociedad del cansancio. La diferencia, la negatividad y los límites no solo son necesarios para la reflexión y la profundidad, sino también para la vida buena. Mientras Derrida defiende la deconstrucción de las oposiciones, Han lamenta su pérdida y advierte sobre sus consecuencias estructurales. Su obra, en diálogo indirecto con la filosofía postestructuralista, nos invita a reflexionar sobre los efectos psicológicos, éticos y sociales de un mundo sin sombras ni fricciones, donde la ausencia de lo otro se convierte en la mayor amenaza para la vida humana.
Bibliografía
- Han, Byung-Chul. La sociedad del cansancio. Herder, 2010.
- Han, Byung-Chul. La sociedad de la transparencia. Herder, 2012.
- Han, Byung-Chul. La expulsión de lo distinto. Herder, 2017.
- Derrida, Jacques. Positions. University of Chicago Press, 1972.

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