Mentira, verdad y amnesia colectiva: Una segunda lectura al Nietzsche de 1873

Nietzsche: El quinto jinete. AI art

Introducción

En 1873, el joven Friedrich Nietzsche redactó el breve ensayo Sobre verdad y mentira en sentido extramoral, publicado finalmente en 1903. Aunque se trata de una obra temprana, ya contiene intuiciones clave —como el análisis genealógico y la emoción como fundamento del conocimiento— que estructurarán su pensamiento más maduro. Aquí proponemos una lectura del ensayo que atiende a cuatro aspectos interconectados: la vida del autor, la crítica del lenguaje, la función del arte y su papel axial en la filosofía nietzscheana.

El joven Nietzsche y la génesis del ensayo

Nietzsche, todavía un filólogo de menos de treinta años, compuso este ensayo en el verano de 1873. Aunque circuló en su entorno más cercano, no se publicó hasta 1903. Su falta de difusión inicial no resta profundidad filosófica al texto: ya en él se ensayan procedimientos genealógicos y una crítica de las emociones que preludian tanto el psicoanálisis como la arqueología del saber foucaultiana (Montinari et al., 1990). Lejos de contradecir al Nietzsche maduro, en este texto el joven pensador sienta sus cimientos.

Metáfora, verdad y lenguaje

En la primera parte del ensayo, Nietzsche critica duramente el lenguaje y la idea de verdad. Cuestiona el modelo tradicional de la verdad como adecuación (adaequatio) entre el signo lingüístico y la realidad objetiva —lo que más tarde se conocerá como teoría de la correspondencia, y la redefine como una convención social útil para sobrevivir. Desde una teoría que podríamos denominar “metafórica” del conocimiento, plantea que los conceptos derivan de metáforas primitivas que con el uso cotidiano se petrifican y se olvidan como tales (Nietzsche, 1873/1903).

“¿Qué es entonces la verdad? Una hueste en movimiento de metáforas, metonimias, antropomorfismos. En resumidas cuentas, una suma de relaciones humanas que han sido realzadas, extrapoladas y adornadas poética y retóricamente y que, después de un prolongado uso, un pueblo considera firmes, canónicas y vinculantes; las verdades son ilusiones de las que se ha olvidado que lo son; metáforas que se han vuelto gastadas y sin fuerza sensible, monedas que han perdido su troquelado y no son ahora ya consideradas como monedas, sino como metal”.

Así, con notable claridad, desarrolla su tesis del olvido generador de la verdad: la verdad no nace del descubrimiento, sino del olvido. Es la amnesia colectiva del origen metafórico de los conceptos lo que da lugar a su aceptación como verdades.

Además, expone una paradoja propia del vitalismo nietzscheano: si el conocimiento se funda en una forma de mentira, entonces la falsedad no es contraria a la verdad, sino su condición y vehículo de supervivencia —un gesto que se adelanta a corrientes como el posestructuralismo, el pragmatismo, etc.

La función artística del conocimiento

En el segundo capítulo de Sobre verdad y mentira en sentido extramoral, Nietzsche desplaza su crítica desde la epistemología hacia la estética filosófica. Aquí, el arte representa la continuación legítima del impulso metafórico. Frente a la ciencia, que él describe como el cementerio de las percepciones (Nietzsche, 1873/1903), el arte conserva la vitalidad de lo original, lo imprevisible y lo sensible. Esta visión enlaza directamente con El nacimiento de la tragedia, donde, bajo el influjo de Kant, Schopenhauer, Schiller, Wagner, etc., el arte cumple una función redentora frente al sufrimiento humano. Nietzsche distingue al hombre racional (dominador y planificador) del hombre intuitivo (receptivo al mito y a la pasión), inclinándose hacia este último. Así, la metáfora artística —más auténtica que la máscara del lenguaje— se erige como un modo de verdad vital.

El núcleo del pensamiento nietzscheano y su recepción

El ensayo Sobre verdad y mentira ha sido interpretado por autores como Montinari, Breazeale y Habermas como el eje temático del pensamiento nietzscheano (Breazeale, 1970; Habermas, 1960). Desde la lectura de su hermana Elisabeth —que privilegiaba al Nietzsche profético— hasta la de Lou Andreas-Salomé —que resaltaba su faceta ilustrada—, la interpretación de su obra ha oscilado entre polos contrastantes. Tras la Segunda Guerra Mundial, los trabajos filológicos de Colli y Montinari ayudaron a recuperar una imagen de Nietzsche más centrada en su crítica del conocimiento y en su perfil epistemológico.

En una carta de 1888 dirigida a Georg Morris Cohen Brandes (1842–1927), citada en la introducción de Manuel Garrido a Sobre verdad y mentira en sentido extramoral, el propio Nietzsche alude a este texto como “ese temprano ensayo secreto” en el que revelaba ya su proyecto filosófico. Esta mención sugiere que lo consideraba una piedra fundacional de su pensamiento, y no simplemente un desliz juvenil.

Conclusión

Sobre verdad y mentira en sentido extramoral es un texto breve pero extraordinariamente fértil, que condensa elementos esenciales de la filosofía nietzscheana: desde la crítica al lenguaje como ficción convencional hasta la defensa de la metáfora y del arte como modos de vivir y comprender. Su proyecto, germinal y cohesivo, anticipa y da tonalidad a la obra posterior. Hoy, sigue siendo un texto crucial para repensar la verdad, la metáfora y la vida como construcción estética. Invita al lector a retomar el breve ensayo, no como curiosidad de juventud, sino como claro manifiesto del Nietzsche «más Nietzsche».

Referencias
  • Nietzsche, F. W. (1873/1903). Sobre verdad y mentira en sentido extramoral.
  • Breazeale, D. (1970). Nietzsche’s Genealogy of Morality.
  • Habermas, J. (1960). Some Reflections on Nietzsche’s Theory of Knowledge.
  • Montinari, M., & Colli, G. (ed.) (1967‑1973). Kritische Gesamtausgabe.
  • Nietzsche, F. (2024). Sobre verdad y mentira en sentido extramoral y otros fragmentos de filosofía del conocimiento (ePub r1.0). Titivillus / epublibre.

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